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viernes, 20 de mayo de 2011

Tosca, bellas voces: escenografía gacha, por Manuel Yrízar Rojas

"Tosca gentile la mano mia
la vostra aspetta, piccola manina,
non per galanteria
ma per offrirvi l'acqua benedetta. "

Scarpia, TOSCA, Puccini, Acto 1

Tosca, bellas voces: escenografía gacha

Manuel Yrízar Rojas


Regresamos este jueves 19 de mayo al Palacio de Bellas Artes a ver una vez más la función de la Tosca, de Puccini que no nos gustó en el estreno del domingo 15. Bastante mala estuvo la Prima pues se conjugaron mil atrocidades que dieron al traste con lo que en el papel pintaba muy bien. Elenco de bellas voces mexicanas que ya han brillado en Europa. Expectación y curiosidad de saber como suenan aquí. Decepcionados salimos de esa desbarajustada producción que hizo decir a uno de mis más viejos y queridos amigos: “¡Es el peor acto Primero (matizó suavizando sobre el desaguisado) que he escuchado en los últimos 30 años¡” Le dije que exageraba. Pero diría el difunto José Antonio Alcaraz: ”Estuvo fellollona.” Traducida como fea.

El mismo dilecto amigo me informó: “Se compuso muchísimo el martes. Ya fue otra cosa.” Así que decidimos ver que había pasado. Esta es mi crónica.

Casi todo el elenco tenía como marca de fábrica un nombre: Enrique Jaso. Con alguna excepción los cantantes protagonistas y los secundarios eran sus alumnos. Me imagino a mi maestro comentando en la sala del teatro: “La producción estuvo “gachita”. Pero mis hijitos cantaron bien.” Que sería resumir lo acontecido. Yo le echaría en mucho la culpa a la escenografía disfuncional del arquitecto Legorreta. Una eminencia que hace recordar lo del zapatero.


Imaginen ustedes un gran cascarón de huevo agujerado partido a la mitad como una parábola donde transcurren los tres actos. Iglesia, Palacio, Cárcel. Todo dentro del mismo huevo ovoidal. Además de fea es acústicamente peligrosa: defectuosa. Quienes cantan dentro de ella padecen el suplicio de Tántalo. No pueden escucharse bien a si mismos ignorando si sus voces también son escuchadas en la sala. En lugar de salir y regresar la voz se pierde y rebota allí mismo dentro del escenario. Descontrolados los cantantes tratan de suplir estos desfiguros cantando de manera diversa a la que están acostumbrados. Gritan, engolan, oscurecen, hacen mil malabarismos para salir adelante. No siempre lo consiguen. En la primera función el descontrol fue abismal. Ya en la que reseñamos, tercera de este primer elenco, habían aprendido la lección. Algunos conversamos con ellos y los tratamos de despreocupar. “En la sala si te oyes. No te preocupes. Canta de manera natural y cubierta.” Se acoplaron a ese espacio molesto.

Y que bueno que lo hicieron. Despreocupados y más confiados los artistas lucieron esas voces bellas que poseen. Sobre todo los tres protagonistas.

Bertha Granados cantó el rol epónimo de la ópera. La Diva Floria Tosca, mujer celosa y amorosa, que despierta pasiones terribles en sus dos enamorados. Poseedora de una hermosa voz de soprano lírico spinto con un timbre poderoso de color plateado de brillo reluciente cuyo registro grave es oscuro y profundo y el medio coloreado de matices ámbares con buen apoyo y un registro agudo bien trabajado y reluciente. Voz de buen tamaño que corre sin contratiempo por la sala es capaz de lograr matices diversos y dinámicas varias. Su instrumento ya ha sido escuchado en diversos teatros del planeta. Su caracterización de la cantante enamorada es convincente. Lleva el peso de la obra y sale avante.

Muchos deseos teníamos de ver y escuchar en un rol protagónico al tenor Diego Torre a quien elogiamos como “la voz que hacía falta” cuando nos sorprendio la belleza y calidad de su instrumento vocal. Tiene el cantante una de las voces más importantes surgidas en México en los últimos años. Instrumento poderoso de gran sonoridad Torre es un tenor lírico spinto con capacidades dramáticas. Una voz singular dotada de hermoso color oscuro en sus registros grave y central y un agudo brioso y lumínico que surge con esplendor y se proyecta con gran fuerza y vigor. Cuajado de armónicos la voz de Diego logra no obstante su tamaño y poder cantar bien logrando matices que se agradecen. Inteligente y muy musical su Mario Cavaradossi es el héroe romántico y emotivo: el amante de Tosca; un volteriano. Prometió y cumplió con pundonor. Bravo.

Juan Orozco es un barítono que ha ido escalando con esfuerzo y gran dignidad los roles de su cuerda más destacados. Desde el año 2001, en que ganara el Concurso de Canto Carlo Morelli, Orozco lleva diez años de ascenso en el panorama internacional interpretando papeles verdianos, veristas, de Richard Strauss y el que cantó ahora, el Barón Vitellio Scarpia, tirano si los hay, malo de la obra que han hecho famoso los grandes barítonos que lo son de verdad. Madurará seguramente este atroz personaje pues cada día va encontrando en el siniestro personaje nuevos toques y secretos.

Los papeles secundarios del Sacristán, Angelloti, Spolleta, Sciarrone-Carcelero, Un pastor, fueron llevados con solvencia por Charles Oppenheim, Ricardo López, Victor Campos, Óscar Velázquez, y el párvulo Arturo Sotelo Salas.

La dirección y concertación musical la llevó el cada vez más familiar Nicksa Bareza, el coro dirigido por Xavier Rives, el de niños Schola Cantorum Alfredo Mendoza y una puesta en escena de Raúl Falcó.

lunes, 16 de mayo de 2011

Concurso de canto Sinaloa 2011

Concurso de canto Sinaloa 2011

Manuel Yrízar Rojas


Tema de meditación y análisis ha sido para mi el haber sido observador del desarrollo del “III Concurso Internacional de Canto Sinaloa” celebrado en la ciudad de Culiacán el jueves 19 de mayo de 2011 en el Teatro Pablo de Villacencio. Invitado por el director artístico del evento maestro Enrique Patrón de Rueda estuve presente en el ensayo general y en el concierto de gala de premiación.


La experiencia y el conocimiento indiscutible unido al gran amor y entusiasmo por el género operático del músico Patrón de Rueda no pueden discutirse. Habrá como siempre que se trata de estos artistas, personajes polémicos, quienes simpaticen o antipaticen con el director y concertador, pero más de 30 años activo en el difícil medio nacional e internacional de la ópera avalan su valor profesional indiscutible. Mi testimonio, tan parcial como pueda serlo por la amistad que tengo con él, será sincero y no exento de crítica la cual siempre me ha solicitado el maestro. La situación actual de la cultura en nuestro país, y particularmente en la música clásica y la ópera no es en estos tiempos la mejor. Difícil más bien.


Es por ello que un esfuerzo como este de recibir a cerca de 80 cantantes inscritos, quedando 78 por el regreso de dos artistas de China que no pudieron permanecer en el país por trámites migratorios, es digno de seguimiento. Además de participar en una primera eliminatoria donde fueron quedando quienes a juicios del primer jurado eran considerados los mejores también recibían cursos magisteriales. Ya sabemos que la profesión del cantante de ópera requiere siempre de una sólida preparación de la técnica vocal sino de todos los secretos y misterios que este arte implica. Dominio del instrumento, estilo, interpretación, dicción, idiomas, fraseo, interpretación, actuación, maquillaje, vestuario, historia de la ópera, y tantos más que dotan al cantante de los recursos y requerimientos necesarios para sobresalir en su profesión.


Fueron 21 los finalistas que quedaron. De todas las cuerdas. Todas las tesituras: sopranos, mezzosopranos, tenores, barítonos y bajos. (1) Fotos a,b,c.


El programa que interpretaron consistió en un repertorio variado y selecto que incluía tanto arias del bel canto italiano, ópera francesa, hasta una obra rusa y otra de zarzuela. (2) Foto arias a interpretar.

El jurado estuvo integrado por especialistas en el tema de la ópera con reconocimiento y experiencia en el medio. Ellos fueron Alfredo Domínguez, Carlos Serrano, José Octavio Sosa, Sylvia Rittner, Sviastolav Girshenko Latsanich y Martha Félix.


Muy importante fue la participación de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes cuyo Director titular es el maestro Gordon Campbell. Ahora dirigida por Enrique Patrón.


El Concierto Final con todos los 21 finalistas empezó a las 20 horas y se prolongó durante varias horas en dos sesiones la primera con 11 cantantes y la segunda los 10 restantes. El público siguió atento todo el evento.


El resultado final fue el siguiente por decisión y puntaje del jurado:

PRIMER LUGAR: EMPATE

AMED LIÉVANOS

Barítono

Toluca

26 años.

CASSANDRA ZOÉ

Mezzosoprano

México D.F.

22 años


SEGUNDO LUGAR:

ANDRÉS CARRILLO

Tenor

Mexicali, Baja California

25 años.


TERCER LUGAR:

MARÍA FERNANDA CASTILLO

Soprano

Jalapa, Veracruz

21 años

Muchos otros cantantes recibieron premios, becas y estímulos varios.


El Concurso fue transmitido por Internet y se grabó.


Es muy importante hacer notar que la organización del mismo fue buena y los invitados recibimos todo género de atenciones y disfrutamos de la generosa hospitalidad de los sinaloenses. Fuimos tratados con cortesía y respeto haciéndonos placentera y grata nuestra estancia. Gracias.


CONCLUSIONES PRELIMINARES.

Algunas cosas tendrán que corregirse para mejorar el Concurso. Tal vez un menor número de finalistas y la posibilidad de que los concursantes puedan ofrecer más que una sola intervención solitaria. Podría analizarce.

Pienso que todo el trabajo dedicado para que estos cantantes puedan proyectarse en el panorama operático nacional e internacional no debería quedar como un caso aislado fruto de la pasión, el amor y la tenacidad de un líder artístico de gran carisma, talento y don de mando. Sin la existencia de una muy clara y definida POLÍTICA CULTURAL FEDERAL donde queden establecidas con un sustento jurídico todas las normas y requerimientos a seguir, una continuidad en lo que debe de ser la CASA DE ÓPERA de México, que incluya a todos los estados de la república y a la capital teniendo la posibilidad real de contar con la infraestructura necesaria para realizar funciones de ópera del repertorio, incluyendo óperas de autores mexicanos, no podrá avanzarse más en ese sentido. Estos concursos, esta escuela que incluye la licenciatura en canto, merecen todo el apoyo y el reconocimiento del gremio.


Es posible y deseable lograrlo. Hay bases para ello.

martes, 19 de abril de 2011

Homenaje al maestro Enrique Jaso. ¿'On 'taban las autoridades?, por Raúl Díaz


Crítica musical en México reproduce, con la autorización de su autor, la siguiente nota sobre el homenaje que se le hiciera en el Palacio de Bellas Artes al fallecido maestro Enrique Jaso, y que fue publicada originalmente por el diario Unomásuno.



Homenaje al maestro Enrique Jaso. ¿'On 'taban las "autoridades"?
Raúl Díaz

Hace dos meses y unos pocos días dábamos cuenta aquí de la, para la comunidad operística nacional, dolorosa desaparición física del más que querido maestro Enrique Jaso Mendoza. Sus decenas de alumnos, llamémosles actuales ya que a lo largo de su vida suman miles; cantantes, periodistas, colegas suyos, críticos, compositores, directores de orquesta, otros involucrados en diversas formas en el quehacer operístico y hasta solo aficionados, es decir, todos aquellos que de una u otra manera tienen (tenemos) que ver con la ópera, consideramos como una cuestión natural que se le rindiera un homenaje de cuerpo presente en Bellas Artes porque, sin posibilidad de discusión ninguna, el maestro Jaso fue el más grande constructor de voces de por lo menos los últimos veinte y cinco años en México, cito solo dos ejemplos, Francisco (Paco) Araiza, a quien hace ya varios años describí como “el buque insignia de los cantantes mexicanos en el mundo” y, Rolando Villazón, en estos momentos primerísima figura del panorama operístico mundial.

Con tales antecedentes, repito, se nos hizo fácil pensar en que sus restos mortales estuvieran unas pocas horas, unas dos o tres, en Bellas Artes y, ni siquiera en la sala principal o el vestíbulo donde se estila homenajear a las grandes personalidades, sino en la más modesta y pequeña Sala Ponce de acuerdo a la humildad (pese a su grandeza) del maestro.

Sumamente conmovidos pero entusiasmados con la posibilidad sus más cercanos alumnos, sus “hijitos”, iniciaron las gestiones; inicialmente les dijeron que si pero luego les dijeron que no. Ellos me pidieron interceder, intenté hablar con la directora general pero no lo conseguí; el “director” (¿qué dirigirá?) de la Compañía Nacional de Ópera me dijo que él no podía resolver eso y, por fin, me atendió el subdirector general del INBA, quien me dio una explicación no convincente del porqué no se podía utilizar la Sala Ponce pero, que se velaría al maestro en el Conservatorio Nacional en donde había impartido sus enseñanzas los últimos más de veinte años.

En efecto, así sucedió. Quienes negaron la presencia del maestro en Bellas Artes, estuvieron presentes en la foto del Conservatorio.

Empero, la comunidad operística no quedó conforme. Se presionó y se presionó hasta conseguir que, dos meses después de su muerte (el recién pasado domingo 10 de marzo), y de habérsele negado el ingreso al recinto sagrado, en ese mismo Palacio de las Bellas Artes y ya no en la Sala Ponce sino en la Sala Principal, se rindiera un homenaje a su memoria consistente en una Gala de Ópera, cantada por algunos de sus alumnos, que fueron acompañados por la orquesta y el coro de la ópera del propio Bellas Artes.

La emotividad, por supuesto, fue el signo distintivo de la Gala y muchas lágrimas corrieron. Esto fue la luz.

Y uno hubiera deseado quedarse aquí, así, únicamente con esto, con la luz pero…

Pero hete aquí que la propia burocracia bellasarteana se encargó de poner la sombra.

Ni una sola, ni una sola de las butacas de los palcos oficiales estuvo ocupada siquiera por un minuto. Es decir, ni siquiera por aquello de “taparle el ojo al macho” se asomaron Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta; Teresa Vicencio directora de Bellas Artes o alguna otra de las “autoridades” culturales que, por supuesto, ignoran quien fue el maestro Enrique Jaso Mendoza y lo que significó en el desarrollo de la ópera nacional.

Y, el colmo, presentado esto como un homenaje y, por lo tanto, teóricamente, abierto a todo aquel que quisiera sumarse, no fue así ya que las autoridades decidieron cobrar la entrada. Si, si usted quería homenajear al maestro, tenía que pagar su entrada y vale agregar, NINGUNO DE LOS CANTANTES COBRÓ UN CENTAVO POR SU PARTICIPACIÓN.

Estas son nuestras autoridades culturales. Ay, cosas veredes Sancho amigo.

sábado, 16 de abril de 2011

Charles Chaplin, cien años después, por Mauricio Rábago Palafox


Este sábado 16 de abril se conmemora el nacimiento de uno de los artistas más influyentes y notables del pasado siglo, Charles Chaplin. Artista polifacético, en quien se reunían el director, el actor, el escritor y el compositor, para quien el humor tenía un claro matiz de crítica social y un abierto compromiso con la verdad y los valores de una sociedad más justa, a la que nunca dejó de criticar, Chaplin será siempre un ejemplo de inteligencia y dignidad intelectual. Para recordarlo, Crítica musical en México se enorgullece en reproducir lo que nuestro amigo, colaborador y miembro del Comité Editorial, Mauricio Rábago Palafox, escribió para recordar al genio del cine silente, y figura imprescindible de la cultura del pasado siglo.


Charles Chaplin, cien años después
Mauricio Rábago Palafox

En 1909 la fortuna comenzó a sonreírle al actor cómico de 19 años, nacido en Kennington, el barrio pobre de Londres, que con el tiempo se convertiría en el más grande genio del cine: Charles Spencer Chaplin (1889-1977).

El padre: un cantante y actor judío francés, de nombre igual al de su célebre hijo. Muere a los treinta y siete años víctima del alcoholismo. La madre: Hannah Hill, joven actriz y cantante cuyos padres fueron un zapatero irlandés y una madre medio gitana y medio española, Chaplin se sintió orgulloso toda su vida de esa sangre gitana. Hannah tuvo otros dos hijos, de distintos padres, Sidney el mayor y Dryden el menor de los tres. Dryden se fue desde muy pequeño con su padre a Canadá, mientras Hannah fue internada en un manicomio, a su vez Sidney y Chaplin son internados por la justicia inglesa en el asilo Hanvell Orphanage School, después en el Norwood, más triste, sombrío y desolado que el primero. Ahí estuvieron poco menos de dos años.

Sidney sale del asilo y se alista como mesero en un crucero, Chaplin vuelve a las calles y vive de lo que puede; duerme en terrenos baldíos y busca en la basura algo de alimento como en Vida de perros una de sus célebres películas. Casi nunca tiene zapatos, a veces usa unos muy grandes para él, del ajuar de actriz de su madre, y los chicos de la calle se burlan. Danza y canta en bares y tabernas, hace imitaciones, o baila con la música de algún organillero ambulante, pasa la gorra y escapa apenas, perseguido por el enfurecido organillero, como en la película The Tramp.

Cuando puede va a la escuela y en una de ellas obtiene el primer lugar recitando poesía. Entonces entra en la compañía “The Eight Lancashire Lads” donde ocho muchachos bailan una especie de claqueteado con grandes botas. Con este aprendizaje, Chaplin se convierte en un bailarín experto, aprende a patinar con patines de ruedas, llegando a ser un pequeño campeón, habilidad que exhibirá después en Tiempos modernos. Chaplin es recadero, office boy, soplador de vidrio… sale Hannah del manicomio y, como en novela de Dickens, el pequeño niño cuida en un cuartucho a su enferma madre. Regresa Hannah al manicomio y el niño queda nuevamente a su suerte en ese inmenso y hostil Londres de finales del siglo XIX.

Acude de cuando en cuando a las agencias teatrales a solicitar empleo. Cuando en 1901 vuelve del crucero su hermano Sidney se encuentra a Chaplin reducido a mendigo. Toca fondo pero comienza por fin, el lento ascenso; requieren a Chaplin en una de aquellas agencias, destaca en diminutos papeles teatrales, y hace giras por todo el país.

La obra Scherlock Holmes es un verdadero éxito, Chaplin consigue trabajo para Sidney en la misma compañía y los dos, excelentes cómicos, logran escapar de la miseria. Entonces Sidney es aceptado en la compañía de Fred Karno e intercede para que admitan a Chaplin, que tiene entonces sólo diez y siete años. Karno era el rey indiscutible de la pantomima, Chaplin lo admira y aprende de él todo sobre este arte.

Lee ávida y desordenadamente cuanto cae en sus manos: Schopenhauer, Nietzsche, Stevenson, libros de economía…

Se consagra, con la compañía de Karno, representando a un borracho en la obra Una noche en un Music Hall Inglés. De gira por París, en el Folies Bergére, al finalizar la función, un caballero se le acerca y le dice “usted es un gran artista” y al irse le da su nombre, que a Chaplin entonces no le dice nada: Claude Debussy. Ahí en París asiste por primera vez al cine y se encuentran sin saberlo, cara a cara el nuevo arte y quien será su más grande genio.

Karno lo manda a trabajar a Estados Unidos luego de firmar un contrato severísimo para evitar que Chaplin lo deje. Representa allá a su borracho y obtiene elogiosas críticas del diario Variety: “Chaplin tiene mucho que hacer en América”. Ese país, cuarenta años después, pedirá su expulsión.

Se establece en Estados Unidos y comienza la gran carrera artística. Quien fuera niño mendigo, representa cómicamente, en casi noventa películas a ese personaje que le tocó vivir: sin un centavo, hambreado, chaquetín ajustado, pantalones grandes, zapatos enormes, bombín, bigotito y bastón. Refinado en sus modales: es un caballero. Su personaje carece de nombre, es sólo “The Tramp” (el vagabundo), la gente le llama: Chaplin, Charlot, o Charlie acertadamente, pues el personaje es un trozo de vida del actor.

Productor, actor, músico, guionista, editor, y promotor de sus propias películas, llegó a ser el artista más acaudalado del mundo, el más admirado y querido. Nunca antes ni después de Chaplin una persona había provocado tales tumultos para aclamarlo en los países que visitaba.

Es expulsado de Estados Unidos bajo sospecha de ser comunista, pero en 1971 a manera de disculpa se le otorga un Oscar honorario que el anciano acude a recibir. Toda la industria del cine le aplaude de pie durante más de diez minutos, algo nunca visto. Ya había recibido un Oscar por su película The Kid. En 1975 Inglaterra lo nombra Caballero. Recibe además premios en todo el mundo.

Se establece en Suiza y ahí pasa sus últimos años.

Las películas de Chaplin pertenecen, la mayoría, al cine silente. (En varias aparecen sus medios hermanos Sidny y Dryden). Vigentes hoy día, sus películas se venden, se proyectan en festivales, los fans las atesoran.

Algunas de referencia: “El Circo”, “Candilejas”, “El Gran Dictador”, “Luces de la Ciudad”, “La quimera del oro”, “Día de paga”, “Un rey en Nueva York”, “El Peregrino”, “Monsieur Verdoux” entre otras muchas, además de las ya mencionadas arriba.

Charles Chaplin y Jackie Coogan

Chaplin era zurdo, rubio y de ojos intensamente azules, para su personaje se teñía de negro el pelo y las cejas y se ponía el célebre bigotito que era postizo. Hitler debió de haber admirado mucho a Chaplin como todos en su época, tanto que inconscientemente o no, adoptó una apariencia personal, sospechosamente parecida al del célebre personaje de Chaplin.

Su legado artístico es inmenso, sin duda hizo escuela; no hay actor cómico posterior a Chaplin que no esté en deuda actoral con él, vg.: Cantinflas, Roberto Gómez Bolaños, Jerry Lewis, Jim Carrey, Woody Allen, etc. (en mayor o menor medida, todos lo imitan).

En aquella compañía de Fred Karno actuaba también un actor inglés amigo de Chaplin, quien sin embargo nunca apareció en películas de Chaplin: Stan Jefferso, que después sería Stan Laurel (el flaco de “El gordo y el Flaco)

En 1915 había tal “Chaplinitis” en Estados Unidos que se realizaban concursos de imitadores de Chaplin para encontrar su doble. Charles Chaplin mismo se inscribió de incógnito en uno de esos concursos, pero no pudo ganar, obtuvo sólo el segundo lugar.

Jackie Coogan el encantador niño que actúa con Chaplin en El Chico (The Kid) se volvió millonario gracias a esta y otras películas. Años después, nos deleitó con su personaje de “El tío Lucas” en Los locos Adams.