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jueves, 9 de febrero de 2012

Cavalleria rusticana y Pagliacci, por Mauricio Rábago Palafox

La Ópera de Bellas Artes termina con esta famosa dupla, sus actividades correspondientes al 2011. Cavalleria rusticana (1890) es la primera ópera de Pietro Mascagni (1863–1945) y debe su génesis al concurso de composición operística en un acto que convocó en 1889 el editor Sonzogno. La ópera ganadora fue esta y proporcionó de la noche a la mañana fama y fortuna a su autor, quien no obstante haber escrito muchas más óperas, nunca logró igualar el éxito de Cavalleria rusticana (Caballerosidad rústica) La historia se desarrolla en Sicilia: amor, celos, venganza y la muerte a navajazos del personaje principal desfilan por la escena en poco más de una hora, acompañados por la fantástica música de Mascagni. En la película El padrino III hacia el final nos presentan una función de esta ópera. Los payasos, por su parte fue compuesta dos años después, en 1892. Su autor, el napolitano Rugiero Leoncavallo (1857–1919), quien animado por el triunfo desmedido de Cavalleria rusticana, propuso al editor Sonzogno una ópera similar: de corta duración, tragedia apasionada llena de fuerte sabor nacionalista. Y el éxito obtenido con I Pagliacci
fue también arrollador. Al igual que Mascagni, a Leoncavallo se le conoce sólo por un trabajo, su brillante Payasos. Esta obra presenta la particularidad de hacer teatro dentro del teatro, los protagonistas son actores de la comedia del arte y muestran una representación ante el público conformado por los coristas. Las dos obras forman una dupla inseparable desde hace más de cien años e incluso en discos se las vende juntas, a veces el tenor o el barítono son protagonistas en ambas funciones lo cual es un interesante “tour de force”.

Ópera de Bellas Artes presenta estas obras, al igual que en 2009, como cierre de año, y el éxito lo tiene asegurado pues son óperas muy queridas y no falta quien las cante bien, pero si no se las presenta adecuadamente, si no hay verdad escénica, el éxito se escabulle. Comenzando por Cavalleria, ¡qué estupenda voz tiene el joven barítono Ricardo López!, que cantó el Alfio: le auguramos un gran futuro.

La escenografía pobre y fea representa quién sabe qué, todo dentro de la penumbra o la oscuridad y lo que nunca debe hacerse: el coro una y otra vez formado en filas, dando por resultado la puesta en escena más lamentable que hayamos visto en años; por otro lado, no hay trabajo actoral en los cantantes, falta grave en una obra de tanta pasión. Esa es la chamba del director de escena, esta vez César Piña. No faltó quien marcara el compás cantando, no había reacciones, pobre de intención, nula pasión, aburrida en una palabra, sólo la música salvó la situación, si es que hubo salvación. Si no se va a hacer teatro, presenten un concierto.

Los payasos estuvo mejor, un nutrido grupo de maravillosos extras: saltimbanquis, titiriteros, acróbatas (quién sabe quiénes eran, pues no se les da crédito en el programa de mano), colorearon la obra que de otra forma hubiera estado también aburridísima; la carreta, escenario dentro del escenario, diminuta, dificultaba enormemente el trabajo de los cantantes y nuevamente una pésima iluminación, de plano la oscuridad en algunos momentos. Bien la música pero en los dos elencos no hubo un Canio con suficiente solvencia vocal, los dos tenores a cargo, José Luis Ordóñez y Carlos Arturo Galván, estupendos cantantes, no llenan los requerimientos de volumen y dramatismo de esta obra, en ocasiones apenas se oyen. Las sopranos que hicieron Nedda la Colombina: Enivia Mendoza y Gabriela Herrera, fueron de lo mejor, sólo que la voz de la segunda es más belcantista que verista, no obstante cumplió. El Tonio de Genaro Sulvarán, de primera, lástima que no haya habido un marco escénico adecuado. Paupérrimas escenografía y trazo escénico. Buena lectura la del director concertador Niksa Bareza pero hasta ahí, nunca llegó a emocionar.

La asignatura pendiente en la Ópera de Bellas Artes es la dirección escénica. Lo musical marcha, pero lo escénico es un desastre, no se les cree nada por no haber, repito, verdad en el escenario: malos los trazos escénicos, en lo dúos los protagonistas cantan al público, no a su compañero escénico, no reaccionan ante el estímulo argumental y una larguísima lista de errores a cual más de elementales. A esto le sumamos frecuentemente una escenografía lamentable, una no iluminación y un vestuario malo, lo que nos deja con la sensación de “mejor lo hubieran hecho en forma de concierto”.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Jaime Márquez, Concierto de Aranjuez, Por Mauricio Rábago Palafox



Joaquín Rodrigo (1901-1999) compuso este hermoso concierto para guitarra y orquesta en el año de 1939 en Francia, es su obra más popular, la que le da fama y prestigio internacional, el segundo movimiento es la música española más conocida de todos los tiempos, la más tocada y grabada, ha sido objeto de varias adaptaciones algunas muy desafortunadas. Esta obra fue compuesta en honor a los jardines del palacio real de Aranjuez ciudad situada a cuarenta y ocho kilómetros al sur de Madrid, a orillas del Tajo. Irónicamente Rodrigo nunca vio esos jardines por padecer ceguera desde los tres años, causada por la difteria. En 1991 el rey Juan Carlos I, le otorgó a Joaquín Rodrigo el título nobiliario de Marqués de los jardines de Aranjuez, distinción que se suma a una larga lista de premios y reconocimientos. Con este concierto el maestro Rodrigo logró la dignificación definitiva de la guitarra como instrumento de concierto, pues anteriormente era considerada casi exclusivamente como un instrumento popular. Además de música para guitarra Rodrigo compuso otros conciertos, canciones y obras para diversos instrumentos.

El guitarrista mexicano Jaime Márquez (1955) tocó el concierto de Aranjuez en el Palacio de Bellas Artes el 25 y 27 de noviembre pasados, acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) bajo la conducción del joven director búlgaro Rossen Milanov. La principal dificultad que presenta esta obra es acústica pues la guitarra tiene un sonido muy suave como para llenar una sala como la del Palacio de Bellas Artes y dialogar de tú a tú con la sinfónica, por más que la orquestación de Joaquín Rodrigo es muy suave y cobija en todo momento al solista y que la dotación orquestal diseñada por el autor para esta obra es pequeña, hay pasajes en los que la guitarra no alcanza a escucharse. La solución en todo el mundo, ha sido amplificar discretamente el sonido de la guitarra cosa que los puristas consideran una abominación. No podemos esperar que en vivo el concierto de Aranjuez se escuche como en las grabaciones donde el balance es perfecto.

En 1984 en Madrid toqué por primera vez este concierto, acompañado al piano, fue mi examen profesional, (comenta Jaime Márquez para Proceso y añade:) la primera vez con orquesta fue en 1988 con la Sinfónica de Guanajuato. Desde entonces lo he ejecutado con casi todas las orquestas mexicanas. Recuerdo una vez en Leningrado, ese concierto prácticamente no se conocía, algunos maestros de la orquesta habían escuchado la melodía del segundo movimiento, y tal vez haya sido yo el primero si no de los primeros en tocar en vivo el concierto de Aranjuez en la hoy San Petersburgo।


Jaime Márquez tocó con un aplomo envidiable en una tarde muy fría que lo obligaba a frotarse las manos constantemente. Hubo magia y poesía en esa ejecución, el maestro Rossen Milanov logró un justo equilibrio sonoro, lo acompañó y cuidó en todo momento lo que dio por resultado un Aranjuez de los más bellos que hemos escuchado en vivo, que no es poca cosa considerando que es, a decir de Márquez, probablemente el concierto para guitarra más difícil que se ha escrito, título que compite con el de Heitor Villa Lobos.

Jaime Márquez ha sabido como pocos, conciliar su exitosa carrera de concertista con la de funcionario cultural; actualmente es director de programación del Festival Internacional Cervantino, cargo muy demandante pero que no le impide continuar con sus conciertos que lo posicionan como uno de los más solventes guitarristas mexicanos. Su próximo compromiso será en enero: el “Concierto Madrigal” para dos guitarras del propio Rodrigo con la Sinfónica de Yucatán y Cecilio Perera en la guitarra segunda.

Palacio real de Aranjuez

domingo, 30 de octubre de 2011

La Orquesta Carlos Chávez en Bellas Artes, por Mauricio Rábago Palafox

Con motivo del noventa aniversario de la creación de la SEP, hace unos días fue ofrecido un concierto de gala en el Palacio de Bellas Artes. Luego de discursos y la proyección de un documental, escuchamos la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez (OSJCCH) dirigida por su titular, el maestro Enrique Barrios. En el programa integrado por música mexicana (no podía ser de otra manera) desfilaron obras como el Danzón 2 de Márquez, La noche de los mayas de Silvestre Revueltas, Bosques, y el inefable Huapango, ambas de Moncayo, amén de canciones de Greever y Agustín Lara que figuraron entre los encores.

¡Ciento cincuenta músicos en escena! De pronto tuvieron problemas con el espacio. El sonido era espectacular. No es que la OSJCCH sea tan grande, se trata de dos orquestas: la del elenco A, donde tocan jóvenes de hasta 24 años, y la del elenco B con integrantes de hasta de 30. Esta flamante filarmónica juvenil es la punta de lanza de las agrupadas bajo el Sistema Nacional de Orquestas, sustentado por el Sistema Nacional de Fomento Musical de CONACULTA, que a su vez, junto con el INBA forman parte de la Secretaría de Educación Pública. Es la única agrupación sinfónica mexicana donde la permanencia de sus músicos está condicionada a su edad, por lo que la orquesta se renueva constantemente. En ella se perfeccionan los jóvenes músicos, que podrán integrarse más tarde a las diversas filarmónicas del país. Y la verdad ¡qué bueno! Es de celebrarse, pues en el pasado, cuando una orquesta requería de un hábil atrilista simplemente lo importaba, lo cual se entiende por la premura, pero la solución óptima es formar en México a los músicos del mañana, y de eso precisamente se ocupa el Sistema Nacional de Fomento Musical, amén de dar becas a los jóvenes, y una opción sana de entretenimiento y capacitación durante los difíciles años de la adolescencia.
Bajo la experimentada batuta del maestro Enrique Barrios la orquesta no podría sonar sino muy bien, y eso nos llena de entusiasmo. Cantaron los finalistas de Ópera Prima ─otro proyecto de CONACULTA─ y se dio uno de los más gratos momentos de la noche: Leticia de Altamirano, quien cantó Júrame, de María Greever, canción tradicionalmente reservada para los tenores, la novel soprano le dio una dimensión nueva y refrescante.
Una noche memorable donde asistieron las principales autoridades culturales del país. El propio titular de la SEP Alonso Lujambio, la presidenta de CONACULTA Consuelo Saizar, la directora del INBA, Teresa Vicencio, además de muchos directores y subdirectores de cada una de esas dependencias. ¿Y el Conservatorio? ¿No debieron haber tocado la orquesta y coro del CNM en este evento? La triste realidad es que en CNM está pasando quizás por su etapa más obscura. No será fácil restituirle su antiguo esplendor, pero es imperativo hacerlo a la brevedad.
En esta ciudad tan caóticamente grande, debería haber en cada una de las 16 delegaciones, una orquesta sinfónica profesional que ofrezca a sus pobladores conciertos de primer nivel, a más de ser una fuente de trabajo para los jóvenes que egresan del Sistema Nacional de Fomento Musical, que dicho sea de paso también cobija a bandas y coros juveniles en todo el país, un esfuerzo titánico cuyos magníficos frutos ya están a la vista. Enhorabuena.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Homenaje Post Mortem a Daniel Catán en Bellas Artes.


Emociones y sentimientos encontrados para el cronista
al regresar del Concierto Homenaje a Daniel Catán en el
Teatro de Bellas Artes donde tanto anhelo poner sus óperas.
La correspondencia mantenida con el amigo durante tantos
años siempre estaba impregnada de ese sentimiento noble.
Un tanto tímido, siempre respetuoso, cortés, gentil, refinado,
a veces se atrevía a preguntar con dulce ironía como marchaban
las cosas aquí, la tierra prometida que había abandonado, pero
que recordaba y quería que lo acogiera con cariño y reconocimiento.
Como Moisés, judío como el compositor mexicano, nunca entró
a la Tierra Prometida. Los adoradores del Becerro de Oro estaban
más preocupados en otros asuntos y banalidades más triviales.
¡Como hubiera gozado oír sus óperas aquí¡ Nunca lo hizo. Jamás.
Tuvo que morirse para que las autoridades, es un decir, se acordaran
que existía. Menos mal.
Ese culto a los muertos que venimos cargando desde Huichilopochtli
y El Crucificado nos distingue y forma parte de nuestra esencia.
Pero es vida y belleza lo que encierra la música neo-romántica de Catán.
De naturaleza exuberante y riqueza melódica, rítmica e instrumentación
prodigiosa es una música gozosa y triste que nos habla directamente.
Dirigida por su entrañable amigo, Eduardo Díazmuñoz, también exiliado voluntario de nuestropaís, cantada por sus amigos y disfrutada por un público lucidor y heterogéneo, variopinto y selecto, esa música queda vibrando en el alma
con un lenguaje nuevo que sentimos muy íntimo y cercano.
Música plena de integridad sonora y personalidad propia y única.
Las flores que colocó Díazmuñoz sobre el atril en el foro simbolizan que
el aroma que surgía de ellas perfumaba y purificaba.

--
Manuel Yrízar.
Operópatas de todos los países...¡uníos¡

viernes, 23 de septiembre de 2011

"ANTONIETA" de Ibarra. Ópera en Canal 22.

El próximo sábado 24 de septiembre de 2011 se transmitirá en Canal 22 dentro de la serie "ESCENARIOS" a las 15 horas la grabación de la ópera "ANTONIETA" del compositor mexicano Federico Ibarra con un libreto de la dramaturga Verónica Musalem estrenada en el Centro Nacional de las Artes durante la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y centenario de la revolución 2010. La figura histórica de la mecenas del arte Antonieta Rivas Mercado sirve de base para tratar de manera alegórica y simbólica el tiempo que le tocó vivir a esta mujer singular.
En la página Web del compositor www.federicoibarra.com aparece la información sobre esta ópera que les compartimos aquí.

Antonieta

Antonieta (2009-2010)
Ópera en un acto, con libreto de Verónica Musalem.
2fl.,2ob.,2cl.,2fgt.,4cor.,2trp.,2trb.,1tuba, perc.,timp.,cuerdas.
Duración 1h05’

Estreno mundial (2010)
Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (octubre 27, 29, 30 y 31).

Puesta en escena: José Antonio Morales y Rosa Blanes Rex
Director concertador: Enrique Barrios
Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez
Coro Magisterial (director: Alejandro León)

ANTONIETA: Grace Echauri, Lidya Rendón; PADRE: Guillermo Ruiz, Daniel Cervantes; ALEGORÍA DEL AMOR: Cynthia Sánchez, Guadalupe Jiménez; ALEGORÍA DE LA POLÍTICA: Edgar Gil, Enríque Ángeles; ALEGORÍA DEL ARTE: Gerardo Reynoso, Óscar Santana.




jueves, 22 de septiembre de 2011

Elixir de Amor en el Teatro del Bicentenario, por Mauricio Rábago Palafox


Bonito León Guanajuato


su feria con su jugada
ahí se apuesta la vida
y se respeta al que gana
ahí en mi León Guanajuato
la vida no vale nada.



El Teatro del Bicentenario de León Guanajuato, comenzó a construirse hace tres años y hoy es una hermosa realidad: funcional, moderno, cómodo, bien ubicado y con una acústica asombrosa es por derecho propio uno de los cinco mejores teatros de ópera de México donde puede presentarse cualquier otro género teatral.


Fue inaugurado apenas el año pasado con un programa que incluyó la obertura La consagración de la casa y la Novena Sinfonía de Beethoven con el coro y orquesta del Estado de México. Este teatro está integrado a un proyecto macro que es el Forum Cultural Guanajuato que comprende el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, el Auditorio Mateo Herrera, la Escuela de Artes de la Universidad de Guanajuato y la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno, además de un interesante espacio escultórico.

Desde septiembre del año pasado Alonso Escalante (ex director de la ópera de Bellas Artes) fue nombrado director del Teatro del Bicentenario y comenta: “No se construyen frecuentemente teatros en el mundo, y menos de esta categoría, así que trabajar en el nacimiento de un espacio como éste es un privilegio que resulta interesantísimo, y que nos llena de orgullo a todos quienes trabajamos aquí”.

Se trata de un recinto de clase mundial. Su diseño y equipamiento tienen las características de los mejores teatros que se han construido recientemente en el mundo, por ejemplo: la Ópera de Copenhage o el Gran Teatro de Shanghai. Fue hecho para que estuvieran cómodos tanto el público, como los artistas invitados; en efecto, se trata de un edificio maravilloso. Desde el exterior responde a las estéticas contemporáneas, con grandes macizos geométricos en granito blanco, que flanquean el cilindro translúcido, donde se aprecian los diferentes niveles de la sala principal. Por dentro, alberga una sala de 1532 butacas, con la estructura tradicional de herradura que privilegia la isóptica y una acústica notable en cada nivel de la sala. Un amplio foso orquestal, camerinos para orquesta y director. También tiene un espacio experimental que es el Teatro Estudio. Sala, dotada con todo el equipamiento teatral, hecha para presentar espectáculos de formato menor y para propuestas experimentales, que incluyen nuevas tecnologías o formatos diferentes al de los teatros a la italiana. Tiene 450 butacas que pueden tomar diversas formaciones, para responder a la fisonomía de diversos espectáculos. Es un espacio de vanguardia a la altura de los mejores del mundo.

Continúa Escalante: “El equipo técnico del teatro está formado por jóvenes de la región que, teniendo los rudimentos necesarios para este trabajo, están formándose con un especialista en la materia que es Ángel Ancona, para aprender un oficio desde sus cimientos”.

Recientemente se presentó su primera ópera, con un elenco de primer nivel: Ramón Vargas, María Alejandres, Noé Colín y Oscar Sámano, todos mexicanos triunfadores en el mundo de la ópera internacional y la respuesta del público fue inmejorable, al tener las tres funciones vendidas en su totalidad con varios días de anticipación y público proveniente de diferentes partes del país, y del extranjero. El aplauso al final de cada acto resultó memorable.

El elíxir de amor, de Donizetti (1797–1848), prosigue Alonso Escalante, es una ópera muy apropiada como primer título para un teatro que tiene entre sus objetivos el interesar al público por la ópera. Si además se realiza con un conjunto de artistas de tan alto nivel, el resultado es realmente satisfactorio”.

Tanto Ramón Vargas como María Alejandres tuvieron varios momentos de genialidad interpretativa. Ramón, por ejemplo, cantó en todas las funciones con gran dominio del personaje, un timbre redondo y aterciopelado de muy grata emisión pero al llegar a "Una furtiva lágrima" sin duda el clímax tenoril de la obra, nos obsequió con una interpretación delicada y cuidadísima. Vargas borda esta difícil aria y lo hace como los grandes de todos los tiempos. Ganó hace años el Carlo Morelli cantando esta romanza y cada vez lo hace mejor, es un verdadero lujo escucharlo. El público asombrado le aplaudió a rabiar y le pedían que la repitiera. Lo asombroso es que esta aria se presenta cuando el tenor ya cantó el 80% de la ópera y ya debe mostrar signos de cansancio y Ramón la aborda con absoluta frescura como si fuera lo primero que canta en el día. Su técnica es asombrosa y su voz se encuentra en un muy buen momento de su carrera.

María Alejandres tiene un sonido y una voz excepcional; me sorprendió mucho el volumen que es capaz de desarrollar: realmente notable, pero también los pianísimos es decir los sonidos suaves, queditos: la belleza de su canto en las arias lentas, los sobre agudos, su facilidad para cantar y su gran energía. Lo suyo hoy por hoy es el bel canto. Al oírla cantar la Adina adivinamos que debe ser una estupenda Lucia di Lammermmoor. Escuchamos por primera vez a María en el 2009 en el Lunario del Auditorio Nacional, en un recital con Ángel Rodríguez al piano, por esos día cantó también la Gilda de Rigoletto en una horrrible puesta en escena del alemán Bruno Berger-Gorski que la Ópera de Bellas Artes programó en el Teatro de la Ciudad, en aquella ocasión nos gustó mucho y hace poco la vimos como Marcellina en Fidelio de Beethoven; nos gustó más, pero lo que nos ha dejado boquiabiertos fue su Adina de El elixir de amor en el Teatro del Bicentenario. La joven María Alejandres se perfila internacionalmente como una de las sopranos mexicanas más destacadas de todos los tiempos. Dicen que su Juliette en Romeo et Juliette, de Gounod, es una delicia, no me cabe duda que así ha de ser. Fue tan enorme la actuación de la Alejandres en este elixir del Teatro del Bicentenario que estuvo al nivel de los experimentados Ramón Vargas y Noé Colín, que ya es mucho decir.

Noé Colín es por su parte el bajo mexicano que más ha brillado en el extranjero en toda la historia de la ópera. Se dice fácil. Recientemente el gobierno austriaco le otorgó la nacionalidad honorífica por sus méritos artísticos, y aunque le hemos visto roles dramáticos y cómicos nos parece que lo suyo es lo cómico ya que su gran vena bufo-histriónica le ayuda muchísimo: es un verdadero cantante actor, y los roles de Rossini y Donizetti le vienen como anillo al dedo, en especial, repito, los cómicos. Nos obsequió un Dulcamara de ensueño, bien cantado, potente voz, ágil y cubre con aparente facilidad lo muy escabroso de esta partitura plena de dificultades vocales, nos hizo reír y disfrutar este caramelo que es el Elixir de amor. El trío conformado por él, María y Ramón fue inolvidable. ¡Enhorabuena Noé!

En los meses que siguen, en el Teatro del Bicentenario habrá ballet, teatro, opereta y conciertos, la Wiener Akademie de Austria, y el coro YL de Voces Masculinas de Finlandia.

Como en todo teatro moderno, la sociedad civil puede hacer mucho por fortalecer este tipo de proyectos y contribuir de manera directa en su evolución. Sin duda el Teatro del Bicentenario contribuirá de manera importante en el desarrollo de la región y dará a León un dinamismo y una fisonomía diferente, que atraerá al público de todo el país. Es un recinto del que todos los mexicanos nos debemos sentir orgullosos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Magno Concierto POR NUESTRO MÉXICO.


Bajo un ardiente sol en el más caluroso día del año se llevó a cabo en la explanada del Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México el concierto "POR NUESTRO MÉXICO" dedicado a los más de 50 000 mexicanos asesinados en la llamada "Guerra contra el crimen organizado" de este sexenio. Independientemente de que hayan sido narcos, sicarios, "criminales", soldados, marinos, policias o gente inocente, "daños colaterales", la triste realidad es que son seres humanos, mexicanos, víctimas o culpables pero que tuvieron una muerte indigna y espantosa.
A ellos les fue dedicado este concierto en el cual se interpretó la simbólica y muy bella Misa de Requiem () del celebre compositor austríaco Wolfgang Amadeus Mozart.

Con la participación espontanea y libre de músicos que se prestaron a participar en este evento, miembros de diferentes orquestas y coros mexicanos con los solistas Conchita Julián, soprano, Amelia Sierra, Mezzosoprano, Leonardo Villeda, tenor y Armando Gama, barítono, dirigidos por el maestro Sergio Cárdenas.

Organizado por la cantante y líder social Lourdes López quien dirigió unas sentidas palabras en el acto éste se desarrolló ante un público espontaneo congregado que demostró su emoción y solidaridad con la causa que había motivado esta manifestación artística. Aplaudiendo con sencillez todos los números la gente no abandonó el lugar hasta finalizar el concierto con el coro de los esclavos de la ópera "Nabucco" de Giuseppe Verdi.

En este mes que se debieran celebrar las fiestas patrias nacionales este acto musical constituye una llamada de atención de la toma de conciencia que esta experimentando la sociedad civil ante los tragicos acontecimientos que laceran a nuestro México.