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viernes, 17 de junio de 2011

El peregrinaje de la rosa. Robert Schumann.



Robert Schumann: El peregrinaje de la rosa.

Estreno en México. Por Manuel Yrízar.

En 1850 Schumann acababa de ser nombrado director musical de Dusseldorf, a esta altura de su vida los fantasmas de la locura ya empezaban a atormentarlo, es en este período cuando su composición musical se vuelca al ámbito religioso, menos, “El peregrinaje de la rosa” que como lo calificaba Schumann era “un encantador e idílico cuento de hadas”.

“El peregrinaje de la rosa” nos acerca al mágico relato de una rosa que ansiaba vivir como un ser humano. La princesa de los Elfos la convierte en una bella muchacha, a la cual le da una rosa que deberá llevar siempre consigo y así de esta manera conocería la felicidad sobre la tierra. La muchacha es adoptada por un molinero, se enamora, se casa y tiene un hijo al cual le transfiere la rosa que le había dado la princesa de los Elfos, con el único objetivo de que también alcance la dicha sobre la tierra. Pero al hacerlo y quedarse sin esta rosa mágica, muere y se transforma en ángel.

La idea está tomada de un texto de Moritz Horn, poeta aficionado y funcionario de la audiencia de Chemitz. Poeta al cual Schumann admiraba.

El miércoles 15 de junio asistimos a la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes para el estreno que el Coro de SOLISTAS ENSAMBLE de Bellas Artes dirigidos por Xavier Rives y con la destacada participación de la maestra María Teresa Frenk al piano de este oratorio profano de Robert Schumann, EL PEREGRINAJE DE LA ROSA que se estrenaba en México en su versión original.

Fue una muy grata experiencia corroborar la buena labor que viene realizando esta agrupación coral que esta tomando nuevos bríos y aires también renovados con entusiasmo, disciplina y espíritu de trabajo. Los resultados artísticos son plausible y el aprovechamiento de estos instrumentos vocales profesionales y preparados debe seguirse haciendo para el deleite del público aficionado que gusta de estas obras clásicas.

Del programa de mano transcribimos esta nota por el interés de la obra interpretada:

Si hay una obra que identifica a Robert Schumann como un compositor esencialmente romántico, ésta es “El peregrinaje de la Rosa”. En ella se concentran tanto el idioma básico del mundo del lied (‘canción de cámara’), lleno de símbolos identificativos y sintetizadores expresivos como la naturaleza y el hombre, el tilo, el molino, el camino, el cazador…, y también la inquietud por experimentar nuevas formas, originales en su estructura y siempre con la evocación literaria como eje. El resultado es una obra fascinante a caballo entre el oratorio pagano y la balada coral, rebosante del ideario.

La obra se compuso en 1851 recién instalado el compositor en Dusseldorf y sirvió para inaugurar en una matinée musical el salón de música de los Schumann en su nueva casa de la Kastanien Allee. Clara Schumann fue la pianista junto a un coro de veinticuatro cantantes y solistas amigos del matrimonio. El éxito de la obra camerística se diluyó en la versión orquestada que presentó el compositor en 1852, que no ha logrado imponerse en el repertorio ni, expresivamente, llegar al nivel de intensidad que aflora en la versión original. Al respecto, el mismo Schumann afirmaba: “Escribí la versión original de esta obra con el acompañamiento sólo de piano, que me parecía – y me lo parece aún- perfectamente suficiente para esta encantadora historia”.

El eterno encuentro de los símbolos de la naturaleza (la rosa) con el hombre se produce en el bucólico mundo campesino. Simplicidad rústica aderezada aquí por el ingrediente maravilloso de lo mágico, representado en la princesa de los elfos. Una hermosa historia, como es habitual en el mundo liederístico, basada en una iniciación (aquí peregrinaje), que va de lo supraterrenal a lo celestial a la conquista del amor, el afecto y las virtudes reconocidas de la condición humana.

“El peregrinaje de la rosa” se estructura en dos partes como si fuera un Liederkrantz, es decir, una sucesión de cuadros, ya bien narrativos o meramente poéticos y evocadores. La ausencia de recitativo como parte estructural concede de una manera muy original el protagonismo a la melodía y sintetiza constantemente los aspectos esenciales de la historia.

Estas agrupaciones del INBA demuestran que con empeño, dedicación, estudio y seleccionando obras que lleguen al aficionado que lo estimulen y enriquezcan pueden lograrse éxitos que a todos beneficien.



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